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domingo, 22 de julio de 2012

EL AJO UNA JOYA EN TU COCINA

El ajo: una joya en tu cocina



Aunque pequeño, el ajo es un condimento con numerosos beneficios y un sabor inconfundible. Su aporte de vitaminas y sus propiedades para reducir la presión arterial hacen del ajo un ingrediente bueno para tu cuerpo. Pero cocinar con ajo tiene sus secretos.
Por eso, aprende más sobre sus beneficios y aprovecha todo lo que esta joya culinaria tiene para brindarte, conociendo cómo elegirlo, pelarlo, cortarlo y cocinarlo en recetas variadas.
Beneficios del ajo
El ajo tiene vitaminas A, B1, B2 y B6; y minerales como hierro, fósforo y potasio. También ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, a mejorar la circulación de la sangre, a eliminar las toxinas en el organismo y a reducir la presión arterial elevada; entre muchos otros beneficios.
Secretos para cocinar con ajo
Ten en cuenta estos tips a la hora de usar ajo en tus comidas:
- Cuando lo compras y almacenas: elige las cabezas de ajo que se sientan firmes y que tengan un color uniforme. Almacénalas en un recipiente abierto, a temperatura ambiente, y separadas de otros alimentos. Se mantendrán frescas hasta por 6 meses.
- Al pelarlo: coloca la cabeza de ajo entera sobre una tabla de cocina y golpéala con una cuchara grande o con tu mano para separar los dientes. Luego coloca los dientes en un recipiente tapado y sacúdelo con fuerza. Cuando lo abras, la cáscara estará desprendida.
- Al cortarlo: puedes cortar cada diente de ajo a lo largo, si vas a condimentar verduras o arroces, como una paella criolla; o bien córtalo en trocitos pequeños si lo vas a usar en el relleno de unos taquitos de papas o en un dip cremoso de chipotle y aguacate, hecho con Knorr® Caldo.
- Cuando lo cocinas: evita cocinar el ajo a fuego fuerte para que no se queme y sepa amargo. El ajo estará listo cuando luzca dorado. Ten esto en cuenta cuando cocines el ajo para condimentar un sofrito sencillo hecho con Ragú®; o unos chiles rellenos de camarón.
Tip final: quítate el olor a ajo de las manos lavándolas con agua fría y sin frotar una con la otra.